Mi experiencia con un divorcio y con un negocio de por medio

Seguro que habéis oído decir a mucha gente que no hay que mezclar trabajo con familia, que eso solo trae problemas y que la resolución de los mismos nunca es del agrado de nadie. La verdad es que es muy fácil hablar de ello desde fuera, pero cuando eres emprendedor y has tenido una idea de negocio con alguien de tu familia, cualquiera de nosotros hubiera abierto un negocio con su hermano, o con su primo, o con su padre. Es algo que resulta lógico y normal porque se presupone que hay la suficiente confianza como para sacar adelante un proyecto como el que tenemos en mente. Y esa confianza es lo que siempre nos anima a dar el paso.

También es cierto que las cosas se pueden llegar a complicar a partir de entonces. Es posible que tengamos ideas de negocio diferentes entre los fundadores, aunque no nos hayamos puesto de acuerdo en el reparto de los beneficios o de las tareas. Dice una noticia publicada en la página web del diario El Confidencial que solo el 29% de las empresas familiares supera los 25 años. Pero muchas veces no es un problema de sucesión, como deja entrever el artículo, sino de entendimiento entre las partes que las dirigen. Y eso es lo que hace que los conflictos lleguen a un punto jurídico. De nada serviría negar la realidad… y nosotros queremos precisamente mostrarla tal cual es.

En los párrafos que siguen, quiero comentaros el caso completo que sucedió conmigo y con mi ya exmujer. Después de habernos casado y habernos quedado en paro durante la crisis económica que empezó en 2007, decidimos que era un buen momento para abrir una pequeña tienda de ropa en nuestro municipio natal. Teníamos algunos ahorros para poder iniciar nuestro proyecto sin demasiados problemas y, en un momento como aquel, sentimos que era una idea perfecta para tener trabajo incluso aunque supiéramos que podía ser difícil captar a los clientes. Teníamos decidido apostar por ropa que fuera económica porque era lo que la gente quería en ese momento. Y sabíamos que podía funcionar.

De hecho, funcionó. La verdad es que tuvimos suerte porque conseguimos un local bien situado a un precio coherente y la estrategia de mercado que seguimos, la de apostar por prendas que fueran económicas, porque la gente pensaba principalmente que no gastar demasiado dinero para poder hacer frente a la crisis que ya teníamos encima. Además, el hecho de que dicha crisis se fuera prolongando en el tiempo es algo que a nosotros, en cierta medida, nos ayudó mucho porque nos dio tiempo a generar una imagen de marca que estaba del lado del cliente, que le facilitaba mucho las cosas. Y eso es algo que siempre se agradece.

Cuando acabó la crisis, el negocio continuó funcionando porque ya se había erigido como una de las principales referencias en el sector textil de todo el municipio. Y eso nos dio alas durante algún tiempo. Pero ya sabéis que eso duró apenas unos pocos años porque, después, la pandemia hizo acto de aparición y empezó a echar por tierra todo lo que no solo nosotros habíamos construido, sino también todo lo que mucha gente había levantado con su sudor y su esfuerzo. Después de eso, ni nuestro negocio ni nuestra relación de pareja volvió a ser la misma. Os lo cuento a partir de los siguientes párrafos.

Mi pareja y yo comenzamos a discutir de manera bastante habitual por cuestiones que no solo tenían que ver con el negocio, sino también con nuestra vida en pareja. Hasta entonces habíamos estado felizmente casados, pero lo cierto es que empezamos a ver que nuestro futuro a partir de entonces quizá no iba a ser tan bonito como lo había sido el pasado. Hablamos en repetidas ocasiones acerca de este tema y, si bien siempre habíamos tomado la decisión de seguir adelante, hubo un día en el que los dos supimos que se tenía que acabar la relación. Era parar entonces o que la bola se fuera haciendo más grande con el paso de los días y de las semanas.

Tomamos la siempre difícil decisión de divorciarnos, pero es verdad que era un proceso que nos daba cierto reparo acometer por el hecho de que teníamos que ver lo que hacer con el negocio. Como en este caso se planteaba una doble necesidad, la de encontrarnos con alguien especializado en la gestión de divorcios y también en lo relativo al derecho mercantil, lo que hicimos fue contactar con varios gabinetes de abogados para conocer su experiencia en ambas materias. Nos decantamos por estos abogados especialistas en derecho administrativo en Elda porque son especialistas en las dos líneas y sentíamos que el embrollo en el que nos encontrábamos podría tener una solución rápida y eficaz para no alargar demasiado el sufrimiento.

La verdad es que cumplimos con creces el objetivo que teníamos marcado. El proceso fue rápido y también tuvimos claro gracias a la intermediación con el abogado lo que queríamos hacer con la tienda. La decisión que tomamos fue la de que mi mujer me vendiera su parte del negocio y que empezará a ser completamente mío. Yo no podía permitirme quedarme sin trabajo y la verdad es que esta era la mejor vía para conseguirlo. Por tanto, tenía que mantenerla a toda costa y seguir trabajando muy duro para conseguir que el comercio continuara por la senda por la que había transitado a lo largo de los años de vida que ya atesoraba.

¿Qué hay de las empresas familiares en nuestro país? 

¿Cuál es la situación que tienen las empresas familiares en un país como el nuestro? Hacíamos referencia más arriba a la noticia del diario El Confidencial que decía que solo el 29% de las empresas familiares superaba el cuarto de siglo. A eso se le une una noticia que se publicó en la página web del diario El Economista y que aseguraba que el 67% de las empresas familiares no aseguraba su continuidad. Además, fijaros en una de las frases que aparecen en la entradilla de la noticia. La tasa de mortalidad de las empresas familiares es alta por el hecho de que es complejo combinar relaciones familiares con las relaciones de negocios.

La verdad es que no es una situación fácil ni mucho menos. No lo fue para mí ni seguramente para otras muchas personas que disponen de negocios de este tipo. En muchas ocasiones, no separar la familia del trabajo implica tener problemas en todos los sentidos. Cuando era más joven, trabajé en un negocio familiar (no era una empresa pequeña, sino una grande dedicada a la industria de la alimentación) y lo cierto es que pude comprobar de primera mano los roces que puede haber entre personas que, en teoría, deberían quererse y respetarse. La realidad, por desgracia, es muchas veces diferente a lo que marca y presupone la teoría.

En mi caso, después del divorcio, la verdad es que pasé unos meses muy malos en el negocio. Se resintieron mucho las ventas porque es cierto que mi mujer trabajaba muy bien y tenía bastante don de gentes. Llegué a pensar en cerrar de manera definitiva el negocio, pero decidí aguantar y he podido recuperar un poco el pulso de un tiempo a esta parte. Pero no ha sido una situación sencilla ni mucho menos. Si habéis pasado por una situación similar, seguro que sabéis de lo que estoy hablando. Nadie quiere una situación así, pero a veces vienen y tienes que saber superarlas. De hecho, eso no hace sino desarrollarte para futuras experiencias que te depare la vida.

Lo bueno que tienen las situaciones más complicadas de la vida es que se aprende más de ellas que de cualquier otra. Al ser situaciones en las que estamos realmente a prueba, nos encontramos con que tenemos la necesidad imperiosa de superarnos a nosotros mismos, de ser ingeniosos con las soluciones que buscamos. El desarrollo que eso nos ayuda a conseguir está fuera de toda duda y nos hace mejores en cualquier ámbito de la vida. Alguien para quien la vida haya sido un camino de rosas probablemente no alcance el potencial que se le presupone. Necesitamos retos y no hay mayor reto que el que nos pone por delante una situación peliaguda, ya sea en nuestra vida personal o en la profesional.

Por eso, siempre que tengáis una situación difícil delante de vosotros, os animo a que la veáis desde ese prisma, nos obliga a superarnos y no desde el prisma del estrés o el de eludir las responsabilidades que esa situación complicada nos genera. Hay que ser valientes y desafiar cualquier contexto que nos encontremos a lo largo de nuestra existencia. Una vez que pase el tiempo y echéis la vista atrás, os daréis cuenta de que vuestro camino os ha permitido sentiros realizados y que habéis conseguido sentir orgullo por vuestra propia manera de actuar, por vosotros mismos. ¿Qué puede hacer sentir mejor a una persona que eso?

 

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