Jaén, entre olivos y castillos

España no es solo Andalucía, como muchos turistas creen. Andalucía, no solo es Sevilla o Málaga. Son más las provincias que conforman esta comunidad autónoma, llena de historia y tradición. Una de ellas es Jaén, una tierra que no es solo sinónimo de olivos. Cuenta con numerosas ciudades Patrimonio de la Humanidad y pueblos encantadores que evocan a los mejores cuentos. Las posibilidades que ofrece esta tierra de interior, son infinitas y, lo mejor de todo, se adaptan a todo tipo de bolsillos. Se trata de una de las mejores opciones para realizar todo tipo de turismo, en el interior de la península.

Descubrir el gran patrimonio monumental de sus pueblos y ciudades, donde se mantiene vivo el recuerdo de un pasado espléndido, procedente de la antigüedad. Aunque no se tenga en cuenta, Jaén, ha desempeñado un importante papel en la historia, siendo uno de los lugares de la península, más antiguos en lo que ha población respecta.

Algo que llama la atención cuando se visita Jaén o se cruza la provincia, es su campo de olivos. El aceite de la provincia tiene nombre propio, como bien sabemos. Sin embargo, sin duda, hay algo más en esa tierra que podemos comprobar a simple vista: es la provincia española con más castillos en su territorio. Debido a su importancia histórica durante épocas de guerra como la Batalla de las Navas de Tolosa o la Batalla de Bailen, un total de doscientas treinta y siete fortificaciones clasificadas, copan sus tierras. Noventa y siete castillos, ciento veintiséis atalayas y bunkers y otras tantas murallas y castros.

Su condición como tierra fronteriza durante la Reconquista, dejó en la provincia un impresionante legado, atesorando imponentes y hermosas fortalezas. Su  combinación de historia y cultura, unida a un entorno natural con bosques y ríos, compiten en belleza con sus archiconocidos, mares de olivo.

Pueblo a pueblo por la provincia

Nada mejor que contar con la experiencia de una guía turística para visitar Jaén. María Jesús Rodríguez, Visita Úbeda y Baeza, nos habla de algunas de las ciudades y pueblos más merecedores de una visita. Empezando por Úbeda, que atrapa al visitante nada más llegar a sus fronteras. Nada más comenzar el paseo por sus calles, es fácil comprender por qué han inspirado a los ilustres de la localidad. Joaquín Sabina o Antonio Muñoz Molina, son un claro ejemplo de ello.

Úbeda fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en dos mil tres. No en vano, se asienta en la tierra donde la evolución de las civilizaciones llega a los seis mil años. Esto la convierte en la ciudad más antigua de la Europa occidental. Una prueba de ello, son los restos prehistóricos encontrados en la plaza Vázquez de Molina, bajo la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares.

Nos vamos a Cazorla, donde, sobre la Peña de los Halcones y a la vera del curso del río Cerezuelo, se encuentra uno de los pueblos con más encanto, dentro de los que componen el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. El Castillo de Yedra domina la estampa de un pueblo blanco, tanto que recuerda a los visitantes, que los gobernantes de esta parte de Jaén, fueron los almohades. Además de contar con la leyenda de Tragantía, la princesa árabe que se tornó mitad mujer, mitad lagarto, en la mazmorra de la Torre del Homenaje.

En la lista no puede faltar Baeza. Visitar Baeza es obligatorio si se quiere descubrir uno de los mayores tesoros arquitectónicos de la provincia. Se trata de una de las localidades con mayor trascendencia dentro de Jaén. Elementos que indican su poblamiento desde la prehistoria, siendo uno de los grandes núcleos en tiempo de los íberos, quedan demostrados con la Fuente de los Leones. Declarada como Patrimonio Histórico de la Humanidad en dos mil tres, su conjunto monumental renacentista, rodea la plaza de Santa María, el palacio de los Cabrera, el Seminario San Felipe Neri y la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza. No podemos dejar de decir que, Antonio Machado, impartió clases de francés y literatura en el IES Santísima Trinidad.

Seguimos hacia La Iruela. Un destino que se ha convertido en predilecto para aquellos que aman el cicloturismo. Esto se debe a que se encuentra en los Bosques del Sur, una inmensa masa boscosa, cuyos caminos, resultan de lo más interesantes y apetecibles a la hora de pedalear. Su patrimonio cultural no va a la zaga del natural, pero cuenta con una antigua alquería árabe que merece la pena visitar. La Iruela fue sede de los Templarios cuando la tierra cambió a manos cristianas, tras la conquista. Por lo que siguió sufriendo episodios bélicos durante la Guerra de Independencia, contra las tropas de Napoleón.

Pasamos hacia Valdepeñas de Jaén, donde historia, entorno natural y gastronomía, se convierten en los tres pilares donde se cimenta la su identidad. Una combinación inseparable, si se quiere entender en qué medida, la abundancia de agua del lugar, ha sido clave para que proliferen los molinos de harina desde tiempos musulmanes. La mejor manera de entender como las múltiples cascadas que caracterizan esta parte, han hecho posible la  construcción de dichos molinos, es recorrer su conocida Ruta de las Chorreras, cercana al casco urbano. Se trata de un sendero rodeado de vegetación, siguiendo el cauce del rio Vadillo. Este rio, a cada pocos metros, se desploma en forma de cascada, lo que permite imprimir la fuerza necesaria para que los engranajes del molino, funcionen.

Más pueblos que visitar en Jaén

Uno de los enclaves comerciales esenciales de la provincia, actual cabeza de la comarca y con un pasado como puerto seco, en sus albores, es Alcalá la Real. Las mercancías iban y venían desde Córdoba y Granda, con rumbo a castillas, lo que dejaba oficios y formas de hacer, conservadas en la actualidad. Sobre todo en lo que respecta a su gastronomía. Una muestra de ello son las chacinas, unidas a una cerveza artesana de calidad, que hacen que la visita, se convierta en el maridaje perfecto, al contemplar la localidad desde la terraza de su .castillo.

Con el paso de la cultura musulmana por Andalucía, llegamos a Segura de la Sierra, donde quedó una gran impronta. El castillo que corona la comarca, fue construido en el siglo IX, junto a las tres murallas levantadas y sus baños árabes, constituye uno de los ejemplos mejor conservados de la presencia árabe en nuestra tierra. Este rincón se encuentra en medio del Parque de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Siendo una de las estructuras que permanecen tras las conquista cristiana, con la Orden de Santiago como principal fuente de dinamización de la localidad. Un dato de interés: el padre del poeta Jorge Manrique, Rodrigo Manrique, vivió en la localidad, formando parte de la orden religiosa, en calidad de maestre. La Sierra del Segura en donde se encuentra la mayor parte del terreno, tiene relevancia por ser el origen de algunos de los platos más populares de la comarca, como el ajo pringue.

Una clara expresión de que Jaén es tierra de castillos y olivos, se encuentra en Hornos de Segura. El verde de los olivos cubre los campos del municipio, limitando con el agua, azul y dulce, de su rio navegable embalse d El Tranco. Para poder apreciar este maravilloso contraste, nada mejor que subir a la terraza del castillo que domina el pueblo. Desde arriba se puede contemplar toda la localidad, lo que permite al visitante, entender porque la Orden de Santiago, eligió este enclave como punto de vigía. Como baluarte arquitectónico, los límites de la fortaleza, acogen el Cosmolarium del castillo, un espacio de observación astronómica que se vale de la escasa contaminación lumínica para la investigación.

Para aquellos que quieren remontarse a la prehistoria, visitar Martos es imprescindible. Las tribus que habitaban la zona, encontraron en el peño sobre el que se levanta la localidad, el asentamiento adecuado para observar la zona. Existe constancia de que fue uno de los enclaves en disputa durante los años que fue poblado por los lusitanos y los romanos. Como sucede en otros pueblos de la provincia, la ciudad cambió de manos. Pasando de árabes a cristianos durante la Reconquista, lo que motivó a la Orden de Calatrava a erigir el castillo que corona la peña, sobre la antigua fortaleza romana. Aparte de la citada estructura, merece la pena pasear por el casco histórico de Martos, no en vano, fue declarado Bien de Interés Cultural en el año dos mil tres. Descubrir lugares como la Iglesia Parroquial de Santa Marta, donde se mezcla el estilo gótico con el renacentista, permite encontrarse con imágenes y pinturas albergadas en la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Sin dejar a un lado, la visita a la antigua cárcel y cabildo, en la actualidad, sede del Ayuntamiento y claro ejemplo de la arquitectura manierista andaluza.

Hasta aquí nuestro paseo por algunos de los pueblos de Jaén. Entre su mar de olivos, siempre puede descubrirse algún castillo. Una visita por la tierra, permite conocer estas y otras tantas localidades de gran interés turístico y cultural.

Mas populares

Comparte

Facebook
Twitter
LinkedIn
Reddit

Suscríbete a nuestra Newsletter