Planear unas vacaciones no suele contar con Extremadura como destino principal. Algo que resulta extraño, puesto que se trata de una tierra llena de historia y cultura, inmersa en un paraje de lo más interesante. Un destino inspirador que invita a relajarse y explorar una región con cielos limpios y unos índices de contaminación lumínica más bajos que en cualquier otra comunidad autónoma. Esto hace que se convierta en un lugar ideal para el astroturismo, la observación de las aves y otro tipo de actividades como las rutas en moto, autocaravana o en bicicleta. Todo ello con una finalidad única: descubrir un extenso patrimonio histórico, cultural y natural.
Para los amantes del volante, aquellos a quienes les encanta conducir lejos de los atascos de la ciudad y esas ruidosas vías urbanas, una ruta por las carreteras extremeñas, atravesando sus parajes naturales, permite deleitarse con un entorno natural sin encontrarse con apenas tráfico. Algunas de sus vías más destacadas son la carretera que va de Cuacos de Yuste al Monasterio de Yuste; la que une Villareal de San Carlos con el Arroyo de la Vid con doce kilómetros de espectacular naturaleza, llegando a las puertas del Parque Nacional de Monfragüe; o la que discurre por la Sierra de San Pedro, durante treinta kilómetros uniendo la localidad de Aliseda y el arroyo del Soldado, cerca de Albuquerque en Badajoz.
Podemos seguir unos veintiocho kilómetros desde Riomalo de Abajo hasta Pinofranqueado para descubrir uno de los lugares más fotografiados de Las Hurdes, el meandro del Melero en Cáceres. Otra opción es recorrer los veintiocho kilómetros que separan Guadalupe de Castañar de Ibor, o los seis kilómetros que recorren la isla del embalse de la Serena contemplando el agua de sus pantanos. Sin olvidarse de los veintinueve kilómetros de impresionantes parajes que van desde Monesterio hasta Segura de León.
Lo que ofrece Extremadura
No importa si te gusta más viajar en coche o en caravana. La diferencia estriba en el alojamiento. En el primer caso, puedes dejar tu coche y Tayp Navalmoral pone un alojamiento a tu disposición, especializado en alojamientos turísticos, que ofrece un servicio con trato cercano, amable y personalizado para que te sientas como en casa. En el segundo, la caravana ya cumple con esa misión. Para recorrer Extremadura en autocaravana, solo tienes que saber que son más de treinta los municipios que cuentan con áreas de servicio dotadas de todo lo necesario para pernoctar: toma de agua potable, electricidad y vaciado de aguas.
Las numerosas opciones se encuentran repartidas por todo el territorio, tanto próximas a la autovía nacional que cruza la región de este a oeste como a la que cruza la comunidad de norte a sur. Igualmente, en las carreteras secundarias y los magníficos enclaves naturales de la región, es posible encontrar estaciones dotadas para la pernocta en camper o caravana. El Valle del Jerte, La Vera, Sierra de Gata o el Geoparque de Villuercas Ibores Jara son un claro ejemplo de ello. En autocaravana se pueden recorrer los pueblos más relevantes, aquellos que destacan por su patrimonio, como Trujillo, Valencia de Alcántara, Zafra o Jerez de los Caballeros, entre otros. Además de los centros históricos de las ciudades más importantes, como es el caso de Badajoz y Mérida o Cáceres y Plasencia, ambas declaradas como Patrimonio Mundial.
Si no te gusta conducir, pero sí caminar o pedalear, Extremadura es el lugar ideal para perderse por sus cincuenta kilómetros de vías verdes. Los aficionados a las rutas de senderismo o la bicicleta encontrarán fantásticos caminos para recorrer entre sus espacios naturales protegidos y su legado cultural. Un buen ejemplo de ello son las Vías Verdes, antiguos raíles de tren que han sido reconvertidos en sendas habilitadas para uso peatonal o ciclista. Son cuatro las vías verdes que, en conjunto, suman ciento cincuenta kilómetros:
- La Vía Verde Ruta de la Plata, con cuarenta y nueve kilómetros, al norte de Cáceres, que atraviesa localidades del Valle de Ambroz como Hervás, donde se encuentra uno de los barrios judíos mejor conservados de nuestro país, o Baños de Montemayor, cuyo balneario conserva restos de las termas romanas.
- La Vía Verde de Monfragüe, con dieciocho kilómetros, donde el ganado pasta libre por sus dehesas y es posible contemplar especies como el águila imperial ibérica, el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino, el gavilán o el búho real.
- La Vía Verde Vegas del Guadiana, la más larga de todas con cincuenta y ocho kilómetros, que cuenta con Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en su recorrido. En invierno es posible conocer la mayor área de hibernación de las grullas procedentes del norte de Europa.
- La Vía Verde Mina La Jayona, con una longitud de veinte kilómetros, al sur de Badajoz, es una antigua mina de hierro su punto de partida y un lugar de gran interés geológico, en donde impera la flora y fauna autóctonas.
Como se puede comprobar, Extremadura es apta para caminar, pedalear o pisar el acelerador (siempre a la velocidad permitida, por supuesto).
Mucho más de lo que cabe esperar.
Sin duda, algo sorprendente que podemos encontrar en Extremadura y no en cualquier otro lugar es un espacio ideal para el astroturismo. En esta comunidad autónoma existen tres destinos Starlight y algo más. No es una casualidad que en Extremadura se encuentren rincones privilegiados que permiten disfrutar de cielos estrellados de lo más espectacular. La Reserva de la Biosfera de Monfragüe, Valverde de Leganés y las Hurdes cuentan con un certificado de destino turístico Starlight, además de existir otras zonas más que recomendadas para la observación de los astros: Sierra de Gata, Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional y Sierra de San Pedro, Tierras de Granadilla, Castro Capote (Higuera la Real), castillos y dehesas de la Sierra Suroeste de Badajoz, Geoparque Villuercas Ibores Jara, Valle del Jerte y Valle de Ambroz.
A lo que hay que añadir la iniciativa de “Extremadura, buenas noches”, donde se reúne la información imprescindible sobre la interesante red de miradores celestes y senderos nocturnos que facilitan la elección de la mejor ruta y punto de observación, además de un amplio universo de experiencias en las que se combina la actividad del astroturismo con opciones de alojamiento y gastronomía.
Visitar Extremadura ofrece más, mucho más. La posibilidad de sumergirse y explorar restos arquitectónicos menos conocidos, pero de gran valor histórico y patrimonial. Como, por ejemplo, la carretera que une Navalmoral de la Mata, al noroeste de Cáceres y en dirección a Plasencia, donde se pueden encontrar algunos tesoros como las ruinas de Augustóbriga, con su pórtico romano; la gran fortaleza del Belvis de Monroy, donde se mezcla el estilo medieval con el renacentista y el barroco; la iglesia de San Nicolás, con sus vestigios románicos y góticos, en Plasencia; o el santuario del Cristo de la Victoria, en Serradilla, en donde se alberga una importante e interesante colección pictórica procedente de los siglos dieciséis y diecisiete.
En dirección sur, yendo hacia Badajoz, podemos encontrarnos con la Plaza Mayor de Garrovillas, un claro ejemplo de la arquitectura más rural de la baja Edad Media, considerada como una de las más bellas de España; el imponente Conjunto Dolménico de Valencia de Alcántara, con sus sepulcros prehistóricos datados en el milenio cuarto y tercero antes de Cristo; y el Castillo de Luna en Alburquerque, una de las fortalezas medievales que mejor se conservan en la actualidad.
Dentro de este gran escenario que supone Extremadura, no es de extrañar que se haya convertido en un frecuente escenario del cine y la televisión. Al perfecto estado de conservación en el que se encuentra su patrimonio monumental y natural con más de medio centenar de zonas de piscina natural, como los Pilones de la Garganta de los Infiernos, se añade el agradable clima mediterráneo que suma más de tres mil horas de luz al año. De manera que Cáceres ha sido elegida para convertirse en el escenario ideal de superproducciones del calibre de “Juego de Tronos” y “La casa del Dragón” o “La Catedral del Mar”, “Isabel” o “Inés del alma mía”. Más atrás en el tiempo, Mérida ya fue escenario de un largometraje de renombre como “Los Santos Inocentes” y el propio Ridley Scott escogió Trujillo para rodar la archiconocida “1492: la conquista del paraíso”. Hasta Pedro Almodóvar rodó en la villa amurallada de Granadilla con Antonio Banderas; la película no era otra que “Átame” y el final tuvo esta localidad como escenario.
En definitiva, Extremadura es una de las regiones más auténticas y menos exploradas de España. Tiene tanto que ofrecer que, una vez te adentras en sus fronteras, solo te preguntas por qué no has entrado antes. Se trata de una de las comunidades autónomas más completas del país, llena de patrimonio y parajes naturales poco frecuentados, lo que la hace el entorno ideal para disfrutar de unos días de relax, alejados de la civilización urbana. Historia, cultura y naturaleza, a las que hay que añadir una excelente gastronomía, de la que ya hablaremos en otro artículo, ya que este se nos queda corto para hablar de todo lo que ofrece Extremadura.