Los usos medicinales del aceite de CBD.

El CBD se ha puesto de actualidad en el campo de la salud. Es un ingrediente que llama la atención de los consumidores y de la comunidad científica. En los estudios que se han realizado sobre él se han descubierto multitud de beneficios medicinales. Hoy te hablamos de una de sus presentaciones más conocidas: el aceite de CBD.

Uno de los atractivos incuestionables del CBD es su origen. Es el principio medicinal de una sustancia prohibida. El cannabis. La marihuana.

En los años 30 en nuestro país se podían comprar cigarrillos de marihuana en las farmacias. Estaban liados y listos para su consumo. Se vendían como remedio para calmar el dolor y atemperar los nervios.

Como dice elDiario.es, en 1937, Estados Unidos prohíbe el cultivo y venta de cannabis para cualquier fin. Una prohibición que poco a poco se va extendiendo por el resto del mundo. Sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.

La domesticación y cultivo del cáñamo, la planta del cannabis, se remonta al neolítico. El momento en el que el hombre se hace sedentario y desarrolla la agricultura y la ganadería. Su origen procede de Asia central y era ampliamente cultivada en China y la India. Gracias a las redes de comercio, el cultivo de la planta se extiende por Europa y África durante la antigüedad.

El cáñamo era una planta interesante para el hombre. Debido a la multitud de aplicaciones que tenía. Se empleaba como fibra textil, como planta medicinal, como elemento místico-religioso, y hasta los romanos, de la antigua Roma, le daban un uso recreativo incorporándolo en sus reuniones sociales.

Esta planta no ha estado exenta de controversia a lo largo de la historia. En el islam de la edad media, donde la plantación de cáñamo estaba bastante extendida, se consideraba el hachís, una pasta obtenida de la resina del cáñamo, como un producto propio de sufíes y de asesinos. Entre los sufíes, una corriente del islam, era habitual fumarlo en pipa.

En el siglo XV, una bula del papa Inocencio VIII prohíbe el consumo de cannabis en la cristiandad, tildándolo de abominación infame propia de  brujas, herejes y seguidores de Satanás.

Quizás la represión que más repercusión ha tenido fue la asociación que a finales de los años 60, del siglo XX, hizo el gobierno de los EE.UU., identificando el consumo de esta sustancia con colectivos contraculturales como los hippies que se enfrentaban en aquel momento contra la guerra del Vietnam. El objetivo era criminalizar a estos jóvenes y aislarlos del conjunto de la sociedad.

A pesar de esta persecución, el cannabis sigue presente entre nosotros. Por el interés que suscita se ha profundizado en el estudio de sus beneficios para la salud, más allá de su uso puramente recreativo. Se ha conseguido separar los distintos elementos del cannabis (el CBD y el THD) y fabricar productos específicos que potencien el aspecto medicinal, separándolo del elemento psicoactivo. Unos de estos productos derivados son los aceites y esencias.

Se pueden encontrar estos productos en diversos comercios como los herbolarios. De todos modos, el cannabis ha creado una comunidad activa en torno a él, de gente curiosa y documentada, quienes a demás de probar estos productos, los recomiendan y/o los distribuyen.

Para comprar productos de CBD yo te recomiendo recurrir a ellos. Son los que mejor te pueden asesorar. En internet encuentras multitud de tiendas online especializadas, dirigidas por personas expertas en el tema. Una de ellas es  The Green Lab, un e-commerce especializado en CBD y cannabinoides donde además de aceites encuentras cremas, bálsamos, infusiones, etc. En más de ocasión les he hecho un pedido y siempre me han atendido bastante bien.

Pero, profundicemos un poco más sobre que es el aceite de CBD y sus propiedades medicinales. No te lances a la aventura sin saber lo que vas a comprar.

¿Qué es el aceite de CBD y de dónde se extrae?

En la planta del cannabis existen más 80 sustancias químicas distintas. La responsable de alterar el procesamiento de la información que recibimos por los sentidos es el THC. El principio que tiene efectos psicoactivos. El resto de elementos no son estupefacientes, por llamarlos de alguna manera. Ni son adictivos, ni causan daño en el cerebro.

Una de las sustancias más abundantes en el cáñamo es el CBD, un principio que tiene propiedades analgésicas, antiinflamatorias e inhibidoras del sistema nervioso central. Por tanto, es un relajante natural.

El CBD con el que se fabrican productos como el aceite del CBD se obtiene de las hojas y las flores del cáñamo industrial. Una variedad de cáñamo que contiene menos proporción de THC que las variedades genéticas usadas con fines recreativos (la marihuana, la ganja, el weed.)

Para elaborar el aceite, el CBD se extrae utilizando solventes como el etanol. Tras un filtrado del líquido, eliminando residuos y ceras vegetales, obtenernos un CBD altamente concentrado.

Esta esencia de CBD se diluye en aceites como el aceite de coco, el aceite de oliva o el propio aceite de cáñamo para facilitar su dosificación y absorción.

El aceite de CBD se puede consumir de diferentes vías: Por vía cutánea, colocando unas gotitas debajo de la lengua o añadiéndoselo a bebidas o alimentos. Cada vía de consumo es más adecuada dependiendo de la finalidad para la que usemos el aceite.

Por ejemplo, si queremos que nos ayude a relajarnos para poder conciliar el sueño, poner unas gotas en la lengua es el método más eficaz. Mientras que si lo que deseamos es que alivie la rojez en la piel, debido a una irritación cutánea, lo aplicaremos directamente sobre la zona afectada con un ligero masaje.

Si lo consumimos por vía oral, para una dosificación más exacta, encontramos en el mercado cápsulas y pastillas.

Algunos de los usos medicinales del CBD.

En el periódico La Voz de Galicia, la periodista argentina Laura Miyara publica un interesante artículo sobre los efectos medicinales del CBD y en concreto del aceite de CBD.

El CBD actúa como anticonvulsivo. Frena las convulsiones propias de enfermedades como la epilepsia y el párkinson. De hecho, a día de hoy, esta es su principal aplicación farmacológica.

Algunos estudios médicos destacan la capacidad para poder controlar el dolor en enfermedades como la fibromialgia y la esclerosis múltiple. De todos modos, en este punto, aún no hay evidencias concluyentes. Como dice Antonio Cervero, psicólogo clínico e investigador en el Departamento de psicología de la Universidad de Oviedo, “cuando se hace un estudio médico, se prueba una sustancia o medicamento en un grupo o muestra de la población. El que funcione en el grupo seleccionado no implica que actúe igual en todos los individuos. Por lo que hay que continuar investigando para poder atribuirle un valor general.”

Se sabe que el CBD es relajante. Ralentiza los impulsos nerviosos que envía el cerebro al resto del cuerpo. Esto provoca distensión muscular y relajación mental. Unas propiedades que lo hacen eficaz para conciliar el sueño, en caso de insomnio frecuente, o para combatir los ataques de ansiedad propios del estrés. Sin embargo, algunos sujetos que han tomado CBD con este fin, afirman que les produce una sensación de aletargamiento que no les resulta agradable.

En la industria cosmética, el CBD se está empleando por sus efectos antiinflamatorios. Aplicar cremas con base de CBD sobre rojeces, granos, acné y erupciones ayuda a que estos desaparezcan, consiguiendo una piel más uniforme.

Al aplicarse en sustancias grasas, ya que el CBD es liposoluble, facilita que vaya penetrando poco a poco por las distintas capas de la piel, aumentando su hidratación.

El aceite de CBD se utiliza sobre todo para tratar inflamaciones, afecciones cutáneas y dolores localizados, si lo aplicamos por vía tópica, y con efectos relajantes, si lo hacemos por vía oral.

Precauciones en su consumo.

Si bien, el CBD no produce adicción, ni genera efectos psicóticos, hay que ser precavido en su consumo. Un consumo excesivo de aceite de CBD, por encima de lo recomendado, puede provocar problemas digestivos, náuseas, diarreas, etc. Efectos que desaparecen en el momento en el que se interrumpe el consumo.

Como todo cannabinoide tiene un efecto bimodal. En pequeñas dosis es ansiolítico, reduce la ansiedad, pero en dosis altas genera el efecto contrario. Es ansiógeno, puede provocar ataques de pánico.

Dice Antonio Cervero que hay personas predispuestas, que tienen una psicosis latente, y ante el consumo de cualquier fármaco asociado a una droga, aunque el fármaco sea legal, les genera un ataque de ansiedad. Eso no significa que la sustancia lo provoque. Si no que es el efecto placebo, la sugestión psicosomática, la que hace que la persona actúe así.

En términos farmacológicos, el CBD es un medicamento seguro. Al menos para tratar las dolencias para las que ha sido probado. Lo que sucede, es que como todos los fármacos, puede generar efectos secundarios. Efectos, que en el caso del CBD desaparecen cuando se deja de tomar.

Para evitarnos manifestaciones indeseadas, lo mejor es limitarnos a consumir la cantidad de producto prescrita o sugerida. Algo que el aceite nos permite controlar con precisión.

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